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jueves, 19 de mayo de 2016

Al salir de clase y como haber maratoneado 850 capítulos en un año (de 2014 a 2015).

Pues sí, Al salir de clase es una serie que me puesto a ver mucho después de acabarse (en su momento no pude verlo y no quería verla mediada la serie, confiando en una reposición posterior, cosa que ocurrió cuando la era TDT no estaba tan al alcance porque había que tener un aparato descodificador).

Si encuentras datos sobre la serie, te encuentras como denominador común que fue una prolífica cantera de actores, y que no tenía un final previsto, solo que probaron con meter 3 meses de serie y a ver como funcionaba. Y en esos tres meses, las cosas no iban tan bien para las pretensiones de TeleCinco (solo había cinco cadenas y media, ya que Canal+ tenía una programación con unas horas sin descodificar). Por suerte, la audicencia subió en cuanto metieron zorrerío a cascoporro y sin perder una visión real de la juventud (ojo, en los inicios, luego metieron unas tramas tan chulas como ya no tan reales). Lo de los tres meses lo explican mucho mejor en el especial tras el capítulo 1000 (especial que iba a linkear, pero ya han ventilado de MiTele - por suerte, guardé ese capítulo en mp4).

Y la serie, como era diaria, pues acumuló 1199 capítulos y un capítulo extra 1200 para cerrar la serie homenajeando incluso a diez ganadores de un concurso que hicieron desde la web de la serie), y muchas eras y etapas, ya que cinco años haciendo lo mismo pues quema y encasilla, pero vamos, hasta Arrayán tenía mil y una etapas durando la eternidad (13 o 14 años).

Sobre la primera etapa, la pandilla encabezada por Íñigo y David y formada por sus hermanos Alberto y Elena, Carlota, Miriam, Álex, Sócrates, Nico y Silvia en los inicios se va manteninedo el núcleo con las bajas de Sócrates y Silvia y temporal de Elena se refuerzan con María Salas, los hermanos Daroca, y Paloma, incluso Clara poco a poco hasta hacerse fija mediada la segunda temporada. Estos cuatro anteriores de Londres ya conocen a los protas y que estuvieron en Londres el anterior curso. En las dos primeras temporadas, se trataban temas crudos como el sida, los métodos anticonceptivos del día después, el racismo y el embarazo, junto a las clásicas relacciones entre los diferentes personajes, que salvo excepciones, eran simples juegos de relacciones y enredos sin más.

Especiales hicieron varios cada vez que cumplían 100 capítulos desde el 300 (el 900 y el 1100 no lo fueron). El 300 fue el primero que nos vendió la bola de la muerte de Raúl (fue un sueño-pesadilla de su hermano Dani), el 400 no recuerdo, el 500 (buenísimo) giraba en torno al corto de Nico, que trataba de las confesiones de gran parte de los protas de la serie, el 600 era el del día de la marmota de David, el 700 en pleno verano la atracción macabra, el 800 (y horrible) era el cuento de navidad de Guillermo, y el 1000 el del bodorrio de Miranda y Mateo.

 ¡Eh, una cuenta de orichalcum! ¡Tengo una reliquia de la Atlántida!
 Hoy quiero confesar que las productoras me llaman, pero rechazo los papeles. Estoy por encima de la tele.
 Yo no salgo en las series porque soy empresaria. Tengo bungalows en Asia y gano muchos billetes.
 Me encantaría ser una #FulanaMala más adelante.

La serie empezó a ser mucho menos fideligna cuando se les ocurrió la genial idea de hacer mala malísima a María Salas (Carmen Morales), cuya relación con Raúl y la venganza que él fue cocinando a fuego lento hizo colmar el vaso y fijarse obsesivamente en Íñigo, que por aquel entonces estaba casi para casarse con Miriam, y ésta se fue pitando de España gracias a las maldades de María. También la trama de Clarita quemando la casa de los Chacón fue un poco de ese corte, aunque bastante desaprovechada. De esa etapa, me queda el disgusto de la forma de despedirse en pantalla de Pilar López de Ayala (para irse a hacer de Juana la Loca y así empezar a tener una filmografía interesante e incluso internacional y -creo- no ha vuelto a pisar mucho la tele para estar en alguna otra serie).


La tercera temporada seguía el si, no, si de Íñigo y María, de Raúl post muerte de su hermano Dani (la épica charla donde repasa y radiografía a todos en unas sencillas frases es brutal, de lo mejor de una serie, teen y no teen incluído. Lástima que no esté en YT), con la trama predominante de un tipo que viola (bueno, pretendía hacerlo, era algo torpe) a las chicas y que tenía a maría entre ceja y ceja. El tipo era tan retorcido que buscó hasta poner la frase filosófica de turno (en 2016 serían tuits de ifilosofía), y atacó a María en una noche donde ella estaba en plan odiosa perdida (en el CBC se sobró con Íñigo y David). El punto álgido fue que se descubrió que Fernando (el profe del insti) fue el violador en serie y María casi le mató con un cuchillo. Y que ahí no acabaría la cosa con la trama...


Grande esta señora, grande.
Geniales los Garbage

Clara empezaba a salir con Marcos (ya Marcos como personaje fijo), Violeta saldría con Alberto etapa pre, durante y post drogas. Santi sería el primer adolescente y personaje de serie española que saldría del armario, donde en sus inicios en el Siete Robles fueron de malote rebelde y luego descubrimos que es un cerebrito. Violeta también es muy lista, pero su cambio hacia la maldad le hicieron repetir curso, pero esa harina es de otro costado (temporada 4).

No he hablado de Paloma, que tuvo un affair con el profe cool de Física y Química, que le pasa casi de todo (menos quedarse preñada, casi de todo) y que estaba en plan satétite por el Siete Robles just like that.

Íñigo, a todo esto, volvió con María por pena, no sin antes haberse liado con su hermanastra mística (Íñigo se lió con casi todas, era el Michael Mancini zafio de ASDC). Ella conspiró con él de tal manera que dejó caer que estaba preñaíca de él, e Íñigo tuvo la feliz idea de tener un bodorrio con ella. ¡Segunda (no) boda, con los caras que son! (y tomando las fechas con facilidad, oyes). Pero el karma es muy puñetero y él devuelve el putadón de Miriam hace un año yéndose con la propia Miriam (que hizo tres capítulos de vuelta para llevarse a Mariano de la serie). No lo conté antes, pero Miriam e Íñigo casi se casan en la temporada 2, con el adiós de la serie de Marian Aguilera a hacer un culebronaco en México (una cosa que le preparó María para tener vía libre con su querido Íñigo).
Tras irse Íñigo, la serie ya es un continuo #zorrerío y puñaladismo trapero entre todos, con una clara que lo deja con Raúl, David y Miranda empezaban de verdad (Miranda antes estuvo con Íñigo), Elena empezaba algo formal con Mateo (el nuevo villano de la serie en esta temporada), el CBC amasando billetes por parte de muchachos que iban al insti.

Cuando María parecía ser una muchcacha feliz, con pareja formal (Sergio, otra nueva incorporación), convertida en una santa... Resulta que la atropellan... Y para no alargar tanto esta entrada, resulta que Fermando la atropelló (se descubre en la gran temporada estival, donde se montaron un Scream veraniego molón), al principio creyeron que fue un simple atropello accidental. Por cierto, aquí empezó en este verano Diana Wrana a hacer de Inma, un personaje que tenía mucha intensidad y dilapidaron bastante las opciones que tenía en temporada alta (hablamos ya de la temporada 4). Y como no, Cristina Castaño como la gran y maquiavélica Lidia.

La temporada 4 incorpora a Hugo Silva haciendo de Guillermo, el enésimo malote rebelde. A él sí le sacaron muchas tramas y muchas historias de amor, como sus historias con Andrea y Nadine, incluso dejó preñada a una profesora, interpretada por Inma Serrano). Destacar ya del todo la maldad de Violeta, que manipuló a Alberto con falsas cartas de Paloma y falsos mails (me recordó a lo que hizo Brooke con una carta de Alison en Melrose Place), que luego se encapricha con Mateo, que empieza algo serio con Miranda (tras dejarlo con Elena y haber tenido un affaire con Paloma, muy todos con todos), y entre ella y el malvado Eloy se alian para destrozar esa sólida pareja. Por cierto, palusible el proceso de maldad de Violeta, poco a poco y justificado (bueno, en el ámbito ASDC).

Clara a lo suyo en el bar del insti y con la radio, saliendo un tiempo con Jero, con una relación sorprendente. Pasan más y más cosas, pero aligerando, que hay que publicarlo pronto.

Y pensar que me echan del PAP.
 Isabel Serrano es una actriz enorme.


Fui oquette de la oca cuando lo presentaba Pepe Navarro.


Y en la quinta temproada ya se lió mucho la cosa, con un desenlace en forma de bodorrio y una escena final emotiva, con cosas destacables como la gran Claudia, que descubrimos que era hermanastra de María y que vino con muchas ganas de joder y de matar, pero se reconvirtió y se difuminó su personaje. Entre tanto, se folló a Turbo, se entrometió con Sergio y le hizo la vida imposible a Clara y Nadine (que la pobre no coincidió con maría, pero ya que estaba, pues fue a por ella).

 

jueves, 26 de junio de 2014

Junio de series:

Si, hago esta entrada para comentar las cosas que estoy viendo (y principalmente empezando, retomando y un largo etcétera), tras el parón de las series de temporada alta. 

Aida: Me he puesto al día y ........ hasta tan punto que el último capítulo lo llegué a ver en Tele5 tras años sin verlo (poco después del primer adiós de Carmen Machi con la plancha).
La verdad es que casi todo este maratón de la serie se hizo mientras andaba con otras cosas, siendo un milagro que la serie aguantase sin el personaje con el que nació la serie y que continuaba tras 7 vidas.
La serie estaba anodina, pero al fin consiguieron cogerle el tranquillo a Soraya con su dualidad de pijerío, inocencia y el resto de chica de barrio, Eugenia estaba mejor que nunca con sus supuestos chascarrillos sexuales cuando era la Bim Bam Bum, las tramas de Mauricio y Chema, la madre de Mauricio (que interpretaba el mismo Mariano Peña), el estrellato de La Macu con el Machu, no sin antes recordar que hay buenos capítulos como esos dos que trataban de Perdidos en la tribu y Perdidos en la ciudad como buena bilogía (trilogía sin tercer capítulo).

La despedida de la serie consiguió reunir (en una pírrica escena) a aquellos que pasaron por la serie, tales como la propia Aida, La Lore y Toni. Pero el que es el final de la serie tras dos bodas deja la intriga de Aidita, dando un gran broche a una serie que tuvo un bajón creativo y supo resurgir para tener una recta final muy digna.


Al salir de clase (desde mitad temporada 3 hasta temporada 4 empezada): He visto como Íñigo (el prota aburrido de la serie al que le etiquetaron como el ligón oficial -putero también, ya puestos como se dice a las chicas puta con facilidad-) tuvo una despedida intrigante, a la vez que floja. Al menos dejó tirada como una colilla a María, sin sentirme culpable de ello. Antes, se lió con su hermanastra Elena, una relación con poca química, un idilio épico con Paloma (sin las cámaras presentes en muchos casos), y una finiquitación de cuajo con Miranda, una relación que sí tenía mucha química. Terminó con  Miriam, también fuera de las  cámaras (cosas de presupuesto, deduzco). Pero la relación de la temporada es la de la propia Miranda y David, que empezó como a lo tonto y que se va consolidando.
Esa gran relación entre David y Miranda acaba tras una mala racha de ambos, decisiones y cabezonerías varias por parte de ambos, con la marcha de David a Méjico para montar con Íñigo y Miriam el CBC latinoamericano (fuera de cámaras, por supuesto, y con un claro guiño del actor sobre la obra CAOS que representaban ambos fuera de la ficción en los teatros para aprovechar el tirón de la fama de la serie -aprovecho para preguntar si alguien vio la obra y si daba indicios de ser algo sectario-).

Alberto tuvo la parte dura de la serie, con las dichosas drogas cruzándose en su vida, con líos interrumpidos con Violeta, con un amago de acercarse a Paloma... que se va a Donosti con Flipe, el ex droggie oficial del 7 Robles. 

Unos capítulos chulos son los de la relación pueril y hormonal de Marcos y Andrea, la niñata egocéntrica que se instala en las vidas de la gran Violeta y Santi por lo de la relación de su madre con el padre despistado de Andrea (ese señor entrañable que hace un papel como el de la abuela Tabatha de 90210, pero más cansino).

María y su etapa de maquiavélica manipuladora dando sus últimos tumbos, la resolución del violador de la serie (el modosito Fernando, menudo perraco), y su nueva era de #FulanaRedimida, son otros grandes momentos de la serie. 

Pero ahora quien mueve el cotarro como el nuevo malo de la serie es Mateo, un arquitecto ocioso (trabajando, eh, pero porculeando por el CBC en muchos momentos del día -en esta serie no hay adultos que se relacionen con adultos-).

Sobre personajas, me sobran Pablo, que finalmente se va tras la era veraniega de la temporada 3, las Tess (salvando a Elsa Pinilla, que era la actriz más aprovechable de las tres), y tal vez poco más.

María finalmente muere atropellada como cierto personaje de cierta serie, y esto no es más que el comienzo de un oscuro Scream que se montaron donde los de la banda del bate (bueno, solo el líder) y Fernando estaban compinchados para traer de cabeza al reparto de la serie, que animó (y mucho) la temporada veraniega. Sus prinicpales focos eran Raúl, Santi, Paloma y Andrea. Destacar la escena de Paloma siendo atacada en pleno parque de atracciones mientras la gente lo empezaba a ver como una actuación, pero se salvó a tiempo.

El otro punto fuerte del verano, a mi gusto, es la conversión de Violeta en un personaje más malvado que le empieza a dar igual dañar al resto (con Andrea tuvo una #PeleaDeFulanas por Sergio, y todo lo hizo para fastidiarla, y también, por qué no, para llevarse una alegría sexual). En esta temporada se la ve buena (arregló el asunto con Andrea), pero intuyo que va a hacer maldades y seguramente el rechazo de Alberto tendrá que ver. 

Y sobre la genial temporada de verano, destacar a Diana Wrana y al personaje de Inma, una chica muy directa. También su compañera Gema, a la que inexplicablemente le dieron puerta el último día de verano (sería por contrato).

Un plato fuerte de la cuarta temporada es en la vuelta de Alberto (creo que los jóvenes, el único que estaba en el capítulo 1) para finiquitar el tema de Paloma (que se va a India durante un mes y amenaza con volver).
No menciono mucho lo de Radar porque la trama es bastante poco probable de darse, aunque reconozco que juego ha dado.


Alguna que otra más he visto (por ejemplo, Community, B&B -la recomiendo, la serie mejora mucho desde el cuarto capítulo, Anatomía de Grey), pero si no, nunca acabaría de publicar la entrada, así que hasta aquí hemos llegado. Y próximamente veré la continuación de Orange is the new black.




jueves, 18 de julio de 2013

¿Qué series acabadas o muy avanzadas estoy viendo?

Y es que, dada la falta de series actuales con las temporadas finalizadas (que sinceramente agradezco que se tomen un respiro), estoy recuperando todo tipo de series, y son:

Al salir de clase:
Ya había visto la primera temporada y parte de la segunda, pero estoy en plan intensivo con esta serie. Me gusta que no tiene descanso en las tramas y es muy coral, pero no me gusta esa lobotomía que hay entre ellos, que hay algunos que deberían llevarse mal entre ellos y se les ve hablándose como íntimos amigos. Tampoco está muy alá lo del baile de parejas tan constante, casi sin justificación. Y me he quedado con las ganas de ver como se culmina la transformación de María como la mala del show.


Anatomía de Grey (temporadas 4 y 5):
Hace mucho, abandoné la serie. Ahora, la estoy retomando, pero no me la tomo en serio y me sirve para meterme con los protas, ninguno amable. Pero un hospital da para asomarte fugazmente en las diversas vidas que vemos.



Cinco en familia:
Con casi cuatro temporadas vistas, es una serie que empieza bien y luego empieza a dar vueltas, aunque de bajonazo no se puede hablar. Y acabo de terminar la temporada 4, donde queda muy rara la cosa con dos personajes prinicpalmente.